Letras, peripecias

cuentos, poesias, relatos, ideas

Month: July, 2013

 

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Diálogo

 

 

 

En el sueño

las cosas sin nombre

le hablaba a la muerta

y ella sonreía

Acordes

 

 

El cielo

estalló de rosa

paró el viento

las manos me temblaban

Edén

 

 

Leyó

en alguna parte

que en Inglaterra

estaba

el Jardín del Edén

las cazadoras

mitad animal

mitad ciervo

el césped bordado de flores

como címbalos

el Tiempo

que era otro

en las formas de los robles

de bronce

retorcidos

verano

que se hizo el más largo de la historia

por donde llegaron

los barquitos a vela, las libélulas gigantes

los pájaros azules

con diamantes

esmeraldas

habían traído

buenas noticias

que la lluvia terminaría

las manos

de repente

y los gorriones formaron una hilera

por el sendero de Venus

atrás se veía

el otro lado de la noche

en el silencio

de una habitación

las alfombras que marcaban

el paso

cosas así

en este momento

cuando parece

que le salieron

palabras

como a borbotones

 

 

Hebdómada

 

 

Primer día: Las personas que caminan, van con perros. Hay un sol que se levanta por la línea del mar donde comienza. Las gaviotas ya se despertaron hace rato. Había un pescado muerto en el estanque.

Segundo día: La playa vacía. Los pájaros se bañaban aunque el agua les resbalaba. Y no se daban cuenta. No había cielo.

Tercer día: La noche vino más rápido. La casa parecía vacía, afuera cantaban los estorninos. El viejo que miraba por la ventana.

Cuarto día: El tren llevaba a los trabajadores al puerto de Dover. Una nena lloraba a los gritos. Imaginó sobrevolaba el castillo de Walmer.

Quinto día: En Londres, llueve. Las piedras silenciosas a pesar del tráfico sucio. La piscina que huele a cloroformo.

Sexto día: La isla se derrite, como el helado que tiró sin que nadie se diera cuenta.

Séptimo día: La historia se repite. En la playa habían encontrado la piel del monstruo que no era. No podían reconocerlo. Lo dejaron secándose al sol. Y otra vez llegó la noche, por la ventana de atrás.

Tormenta

 

De la pared colgaban

imaginación a secas

las guirnaldas

tapamos

las grietas

porque se venía la tormenta

como sonámbulos

esperamos la noche

o el pasaje del objeto insignificante

había tornado

en breve

tanta inmensidad, de golpe

hasta los jilgueros encendidos

en los ojos

como alguaciles

silenciosos

el cielo encapotado

por suerte

la voz que llegó por dentro

y nos fuimos

de repente

 

 

 

Polifonía

 

 

He nacido

de la lluvia

technicolor

y de las piedras

que se hunden

en el fondo del mar

Roma

Se encontraron en Campo dei Fiori del otro lado del Palazzo Farnese Ella llevaba una copia bien doblada del Corriere della Sera recién comprada en un puesto sobre la Vía del Corso Él tenía un sombrero bien negro de pana que le tapaba la sien y los pelos detrás de las orejas recogidos Bien peinados El día era muy claro y no había nubes en el cielo celestísimo pero hacía ese frío invernal romano Un viento fuerte cruzó la plaza Miró el reloj un poco desvencijado con las agujas doradas y los números en negro Eran las cinco de la tarde Un grupo de turistas se reunía en el café “La Vinería” a tomar unas copas y a sacar fotos al famoso barrio de las historias macabras de Lucrecia Borgia  Una mujer con dos niños cruza la piazza hacia el río Tíber Una anciana camina despacio con un bastón para hacer su recorrida de las tardes Volvió a mirar el reloj un poco preocupada porque era tarde porque había quedado cerca de las 4.30 y ya había pasado más de media hora ¿Y si le hubiera pasado algo? ¿Y si en lugar de haberle dado la pista para encontrarse allí hubiera entendido mal? Esperó un rato nerviosa pensando que tal vez se hubiera arrepentido Pero el sólo hecho de pensarlo la impacientaba aún más Se dio diez minutos El hombre del sombrero oscuro apareció por una calle lindante a la Piazza del Paradiso hacia el Corso Emanuelle II Venía nervioso mirándola como imprudente sabiendo que llegaba tarde y que ella estaría allí esperándolo Se acercó y sin decirle nada ni siquiera saludarla le indicó que se sentara en uno de los cafés que hacían esquina con la Vía Cappelari Ese verano había sido particularmente caluroso en Europa Hablaban de 10.000 muertos en París y de turistas bañándose en el Támesis Por eso el invierno llegó con vientos del norte llevándose el recuerdo de lo que había pasado Él le dijo que abriera el diario y que hiciera como si leía como si se hubieran encontrado por casualidad y no le importara su presencia del otro lado de la mesa de madera Llegó el camarero Tomó la orden y salió como si nada El café estaba poblado de estudiantes y de turistas Entonces comenzó a hablar y le contó lo que habían hecho con la casa en Murano y donde habían depositado el dinero de la Condesa No quería que sospecharan que la venía a ver a ella para conseguir parte de la plata de la venta y temió que alguno de los sirvientes de la familia Cunningham lo estuviera siguiendo Se había levantado muy temprano ese día a pesar del frío y llegó a la estación Termini a las 7 de la mañana Compró el diario La Repubblica y se tomó un espresso con leche en una cafetería que encontró desierta Iba con lentes oscuros porque le parecía que lo descubrirían Dio vueltas por la Piazza del Cinquecento y bajó por la Via Nazionale hasta el palacio del Quirinale desde donde vio la ciudad con sus cúpulas y sus iglesias Se detuvo a ver en detalle la iglesia de San Carlo alla Quatro Fontane de Borromini Siempre que volvía a la ciudad visitaba la iglesia barroca Le impresionaba esa fachada oblicua y curvada Los aleros de la ventana las dimensiones extrañas y las formas en curvatura Si hubiera tenido una cámara fotográfica hubiera tomado una imagen de ese edifico tan extraño donde venía a rezar con su madre los días de Cuaresma Estuvo dando vueltas por la Villa Borghese imaginándose la vida en el siglo XVI compró un panini fresco que comió rápido y cuando descubrió que ya era la hora bajó al Campo dei Fiori por la Piazza del Popolo para verla a ella Para decirle lo que había pasado con la mansión de Murano y donde había depositado el dinero Se había puesto un sombrero negro para que no lo distinguieran porque por aquellos años los hombres solían llevar sombreros Nadie lo seguía De eso estaba seguro

Arquetipo

 

 

Hacia la tarde

fueron pintando los tejados surtidos

Celosía de entrevero, y los arbolitos recortados

faltó el entierro de los zorros

pies desnudos, cuando en el horizonte

había algas

la función que había comenzado

sin nosotros

el público llenaba la sala

en las mesas repletas se brindaba

pero el año sin terminar

por la campiña se asomaba

vinieron barquitos

flotando

ilusión óptica

llegaron los extranjeros

con sus lenguas y sus músicas y sus manos

trajeron papeles

había plantas flotando

fosforescentes

entre la espuma, como la boca

Las viejas que contaban

la Historia

aunque faltaba el diálogo

el público aún reía

y los actores

que no hablaban ninguna lengua

enmudecían

recortaba con pantalones

todo el mar las vacas los edificios despintados

yuyo

se arruinaron

con el viento

los bichitos atrapados

que agarró por las alas

el sol se caía

y había inmensidad

más allá de los robles

por el horizonte, venían

las abejas

en pies de punta

entretiempo

y ni el telón se veía

tanta fuerza junta

nos dejó mirando hacia el otro lado del mundo

como

sombras

desde el fondo

a pesar

será por eso

la música

del texto

destruyó

formas

de lo venido

cenizas

que masticó

subido

a un escenario imaginario