Tiempo perdido

by Leo Boix

 

 

En la historia, el Barón Charlus y Morel bailan al compás de un vals vienés. La duquesa y la princesa rusa, sentadas en sillones de pana verde, se han dormido mientras el fuego arde en la chimenea de mármol de Carrara. Swann, que ya ha muerto sin que lo supiera, vuelve del sueño, para celebrar con Odette la partida a Guermantes y las caminatas por la Faubourg St. Germain. Morel toma el violín y toca la peor melodía del mundo, mientras el Barón, furioso de celos, parte sin aviso a la playa de Balbec, enceguecido por la visión del amante que no le pertenece. Cuando la duquesa se despierta, la fiesta ha terminado. Los invitados se han ido de repente, y el salón vacío y sin música, se deshace como las manos de un muerto. Del otro lado de la puerta, los personajes inventan la historia que los confirma. “El verdadero viaje de descubrimiento/ no consiste en buscar nuevos caminos/ sino en tener nuevos ojos”.