Letras, peripecias

cuentos, poesias, relatos, ideas

Month: November, 2012

Muñequito de baquelita

 

En el cuento, él buscaba detrás de las puertas, en las Catedrales, en los jardines de senderos perdidos. Buscaba en las bibliotecas imperiales, en los ríos, entre los caracoles, detrás de los geranios. Buscaba desesperadamente. Los obituarios leyeron: Pero a pesar de haber buscado, sólo encontró a su doble.

Pespunte

 

Detrás de las palmeras

las camelias se derriten

mientras, se abre el cielo

En la vigilia

las manos agrietadas

van deshojando la Mahonia

Pespunte

sobre la mesa

inglesa

la plantas amarillas

-falta fuego-

Y las hojas del herbolario

hundidas

en las profundidades del sueño

 

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Patio

 

Los naranjos/ en macetas/ coloradas/ la estatua/ del hombre/ en el jardín del palacio/ los frescos/ embrujados/ de Gozzoli/ y el sol/desde los techos/ que desarmaba Florencia

Noviembre

 

La luna

blanca

se precipita

desde la noche

hacia el decorado

entre los precipicios

abre

el frío

hasta hacer sonar

la música

de los otros

Pasajeros

de autos frenéticos

conversaciones

sin sentido

frases pintadas

espejitos de colores

en diálogos

cocidos como bocas mudas

Pajaritos

al horno

los pintó la Bruja

y de los precipicios

sale el pasto

recorta la luna

blanca/estanca

los signos

amarillos?

de la música

al revés

las calles sucias

y noviembre

sin fiestas

A la muerte le cocieron la boca

 

 

La cazadora

 

La casa estaba semioscura. Los muebles, que con la luz de las lámparas se habían desdoblado en formas geométricas, brillaban sobre la madera gastada del cedro. Una luz pálida, recién prendida, asomaba por la ventana del living, marcando las sombras del jardín desordenado por el otoño boreal. Detrás de la verja, las ardillas se habían escondido en sus madrigueras de hojas que comenzaban a pudrirse, dormidas en un círculo casi perfecto de pelaje gris acerado. Ya no quedaban flores en el jardín. Y de entre los plátanos casi pelados, los faroles de la calle iban apareciendo con su luz anaranjada. El viento del norte había comenzado a soplar desde la mañana temprano, improvisando recorridos entre las esquinas del este de Londres. Cuando comenzó a caer la lluvia fina, los autobuses se fueron llenando de trabajadores, de amas de casa, de chicos que volvían de la escuela, de pasajeros anónimos. Contra el vidrio de la ambulancia alocada se asomaban los enfermeros de verde, doblados por la luz artificial que les hacía brillar los rostros sudados. Llevaban al moribundo en trance. Detenida entre las sombras, la chica de negro merodeaba entre los arbustos y las madreselvas sin hojas. Llevaba guantes tejidos, zapatos de cuero desparejo. Quería hablar, revelar el secreto. Miró por la ventana, había llegado el invierno. Del otro lado de la calle, por la ventana, la pareja discutía a los gritos el desapego, el silencio acumulado. Las casitas se fueron prendiendo dentro, dejando ver los interiores recargados, las cenas en plena preparación. La chica de negro se había trepado a la verja. Crujieron las hojas secas entre sus zapatos. Faltó que la noche se abriera en sus manos, aunque los perros lobos que la esperaban certeros la devoraron más tarde, ni bien dejó de funcionar el último tren del Tube londinense.

 

 

La despedida

 

 

En el Jardín Botánico de Pisa

la tortuga acuática

simulaba

una estatua, en la roca

Y en los canteros

desordenados

de Cósimo I de Médici

el otoño

desvariaba

Hacia Sandwich Bay

 

Entre los restos/ abandonados en la intemperie/ la Historia/ se iba tragando las palabras/ incipiente/ las gárgolas/ las paredes descascaradas/cuando los nenúfares/ se abrieron en flor/ La tarde/ desordenó las formas/ y entre los monstruos del decorado/ se hizo la fiesta/ se colgaron guirnaldas/ hasta el fin de la noche/ Trémulas/ van mostrando, en filigranas/ la transparencia misma/ Vaticina/ enciende en la hoguera/ el tiempo/ Los musgos fosforecentes/ atraparon/ hasta el destierro/ Bichos de plomo/ recortados, cartulina/ Cuando el viento/ como peste/ desformó los contornos/ las migraciones de pájaros/ que se encendieron en el cielo/ Van cayendo/ Y sobre la mesa/ desordenada/ las asperezas mitigan/ olvidadas/ la lucidez de los escombros.