Letras, peripecias

cuentos, poesias, relatos, ideas

El mar de los 1.000 días

Entrar rápido, el cuerpo todo
adentro parálisis, se congela
el día que nos conocimos
tenías sobretodo y de regalo
trajiste el cuadro que te llevó
1.000 días y mar adentro
se mete, lleva y estás vivo
o muerto sin viento la espalda,
manchada en cubierta como
barco como infección de lo que
espero y lo que no llega. Ponete
crema para los lunares, molares.
Brazada respiro, brazada en limpio.
Y lo demás entero, el día que
me trajiste los zapatos porque
los pies eran de regalo, la cabeza
arriba, en la línea recta, adentro
el cuerpo, adentro el cuerpo,
el día que nos cocimos. Afuera y
así, así, el mar de los 1.000 días.

Sacerdotisa

Hacia el barco hundido y Costa Bonita
la virgen de los siete colores donde abuela
pone velas y ofrendas para pedir deseos
al mar Atlántico. Vamos con flores a la gruta
de piedras y caracoles, la escalera donde
los fieles dejan sus pies de bronce. Por la tarde
agua caliente, tortitas negras, el barquillero
de los chicos que andan con slips apretujados,
papá arma el mate, las sillas de plástico
caminan solas, se va deshaciendo el puerto.
Las olas se tragan la oscuridad de los 70
y la arena topless de mujeres con espejos.
A mamá la playa la transforma
en sacerdotisa de las rocas, va en trance
hasta la orilla pensando en el mar dentro,
en las últimas vacaciones y el faro

                                                       del fin del universo.

Boxing Day

We climbed to the top
of Parliament Hill, murmuring
words like mausoleums
kites suspended in disguise
the wind picked up, and suddenly
the sun revealed your face
and the mask faded
into the serenity of the sky.

Undercurrents

I swim
to him
and move
away
afloat
we hide
inside
it’s dark
and yet
the light
we breath
to see
the night
I’m here
outside
no sea
the rite
a code
we’re here
abound
submerge
we dive
to grasp
your eyes
instead
to be
this near
inside
I touch
and down
you fear
the sea
I’m here.

Boxing Day

Subimos
a la cima de Parliament Hill,
murmurábamos
palabras como mausoleos
pájaros suspendidos
el viento arremetió, y de repente
el sol reveló tu cara
hasta que la máscara
se fue apagando
en la serenidad del cielo.

Hipocampo

De la casa a la orilla
borde de la piel eléctrica
y pies de piedra pomes
el trecho marca, el desorden
la multiplicación del llamado
“Estás ahí pero no te veo”
Entonces, los fantasmas
apariciones o la puerta
que mira a la ensenada
nos come el viento
del otro lado del mar, los caballos
tragan vitaminas de colores
te miden lo tóxico, la sangre
es un flujo envenenado
que lleva y trae, las sombras
desde todos los rincones
para decir esta palabra
es la última.

Los nadadores

Acumulación de esta mañana
cuando el viento congeló
a los pájaros, las flores no salían
el mar estaba verde,
pero no lo veíamos
había caminantes, botellas plásticas
tarjetas postales que no llegaban
los nadadores al cruce
del estrecho que separaba
al cuerpo del pueblo
la ciudad se duerme, sumergida
como Atlántida petrificada
van los jilgueros enjaulados
los perros sin raza, las bolsas
para hacer las compras
mientras el mundo de los órganos
se desvanece.

The Monster

 

The monster awoke in the exact spot where it was already decided. Deceitful ruins. Pillars of our Past.
The only cloud appeared beyond the horizon line. Naked bodies lining the streets, partly submerged.
Plethoras of insects, discarded objects, shining jellyfish or the stinging filaments in colors of the abyss. Seamount.
They were all waiting for the solar spectacle. Fireworks in the distance. Ancient monuments in shadows, an imaginary creature. No substance.
To celebrate the beginning of summer the townsfolk suddenly appeared in the streets and went to the sea, as in a trance. They all look up.
Clocks of icing sugar, spicy cinnamon cake on the desperate rocky sand, the wooden floors of our house.
Relentless sound of spores crossing the empty fields. Crows, starlings, the solitary Jackdaw and the Rudbekias on fire. Ignominy, more bodies appeared. The monster made itself appear spurious. Coleoptera, the impending storm. On wings of delicate membranes.
Forms of the unknown. Our table, some chairs, the windows opened.
Embracing, the boys naked in the purple room. And the fruit flies all outside.
Translucent: To allow light to pass through
The photons scattered
interfaces/changes in index/of refraction
Will you come for when the birds arrive?
The attenuation of light
all frequencies and wavelengths
the combined mechanisms of absorption
and scattering
aqueous solutions
The changes of the spectrum not absorbed
reflected back
transmitted for physical observation
This is what gives rise to color
M O N S T R O S I T Y

Ode to Deal

To Jorge Eduardo Eielson

I

Morning hour, the humidity of plants
our nocturnal bodies
the protection of the bed
Static, the pond
you stare at me, with closed eyes

II

The symmetrical opening of the sun
the first hours of the day
the blackbird suspended on the eaves
to untangle the mystery

III

The bedroom and the bedsheets
without clothes
from the bay window, the marine wind
incessantly brings
that taste of salt

IV

The seagulls are up
singing and singing and singing
amulets of good luck
they come from the fields
to die in the sea

V

The clouds make occult
the mid morning light
colorless roof tiles
the wind picks up
because down in the sunken garden
the Camellia tree oscillates,
reverberates

VI

At lunch
the courtyard covers us
the jug of water
plates, salad
which we eat
without knowing

VII

We swim towards the Pier
limpid green blue
and the feet touching
the depth of the abyss
the town over there
to shed yourself
amid suspended things

VIII

Vertical sun
bathers in colors
bawling kids
and the solid seabird
towards the vertiginous blue
you fell sleep

IX

Towards the afternoon we undid
the bag full of sand and stones
the wet towel
hanging from the door
dying slowly

X

The sky explodes in pink
crisscrossed with swallows
while the light is taking us
bit by bit

XI

After dinner
we retreat to the darkness of the house
the lamps are lit
marking the rhythm
we embrace for heat
so that we may be devoured by sleep

XII

In the tranquility
the moon bathes our library
the chairs immobile
and on the carpets
the forms of our words lie reflected

Genealogías

 

 

                                                                                                                         a J.L. Borges

 

Buscando por Internet
me encuentro que Boix, alcurniado y antiguo de Cataluña
es originario de Francia
con casa solar en la ciudad de Pau
Mossén Jaime Febrercita
narra en sus canciones de trovadores
que el valiente caballero
Pedro Boix
asistió a la guerra con los demás templarios
tomó el apellido de su divisa
que era un boj verde
sobre campo de plata
Los moros se intimidaban
al ver sus armas
porque les hizo muchos daños
en todos los lugares de la serranía de Binroma
en Alcalá de Gisbert
y en Canet
Sus descendientes fundaron
diversas casas y solares
en todo el principado de Cataluña
uno de los mas antiguos
el que vivió en el valle de Vallfogona
en la bella Puigcerdá, en Gerona
Descendiente de dicho caballero templario, Pedro Boix
fue Bernardo Boix
que pasó a Mallorca a principios del siglo XV
casó en Palma de Mallorca con doña Juana Serralta
y procreó a Andrés Boix
que fue ciudadano militar de Mallorca
prestando grandes servicios al rey don Juan de Aragón
que le premió
haciéndole donación perpetua
de una tercera parte de las escribanías
de aquella real audiencia
con todos sus emolumentos
en virtud del real privilegio de 21 de mayo de 1467
Fue su hijo y sucesor Bartolomé Boix
quien tomó el partido del emperador Carlos V
y se distinguió en la defensa
del real palacio de Mallorca
cuando los amotinados intentaron asaltarlo
acabando en él el apellido
y con el deseo de que éste se conservase
otorgó testamento el 8 de julio de 1529
ante el notario Ramón Llull
nombrando heredero
de todos sus bienes
y del señorío de las escribanías
a su amigo Nicolás Berard y Palau
pero con la precisa condición
de que él y todos sus sucesores
hubiesen de anteponer el apellido de Boix al de Berard
y usar las armas de aquel con preferencia a las de éste
El bisabuelo Boix llegó a Argentina en un barco sin nombre
venía pensando en el Nuevo Mundo
y en los amuletos de la buena suerte
Yo nací años más tarde en la ciudad templada de Quilmes
suburbio del sur de Buenos Aires
donde invadieron los ingleses
y los indios armaron ranchos
de barro y camalotes

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