Letras, peripecias

cuentos, poesias, relatos, ideas

The Monster

 

The monster awoke in the exact spot where it was already decided. Deceitful ruins. Pillars of our Past.
The only cloud appeared beyond the horizon line. Naked bodies lining the streets, partly submerged.
Plethoras of insects, discarded objects, shining jellyfish or the stinging filaments in colors of the abyss. Seamount.
They were all waiting for the solar spectacle. Fireworks in the distance. Ancient monuments in shadows, an imaginary creature. No substance.
To celebrate the beginning of summer the townsfolk suddenly appeared in the streets and went to the sea, as in a trance. They all look up.
Clocks of icing sugar, spicy cinnamon cake on the desperate rocky sand, the wooden floors of our house.
Relentless sound of spores crossing the empty fields. Crows, starlings, the solitary Jackdaw and the Rudbekias on fire. Ignominy, more bodies appeared. The monster made itself appear spurious. Coleoptera, the impending storm. On wings of delicate membranes.
Forms of the unknown. Our table, some chairs, the windows opened.
Embracing, the boys naked in the purple room. And the fruit flies all outside.
Translucent: To allow light to pass through
The photons scattered
interfaces/changes in index/of refraction
Will you come for when the birds arrive?
The attenuation of light
all frequencies and wavelengths
the combined mechanisms of absorption
and scattering
aqueous solutions
The changes of the spectrum not absorbed
reflected back
transmitted for physical observation
This is what gives rise to color
M O N S T R O S I T Y

Ode to Deal

To Jorge Eduardo Eielson

I

Morning hour, the humidity of plants
our nocturnal bodies
the protection of the bed
Static, the pond
you stare at me, with closed eyes

II

The symmetrical opening of the sun
the first hours of the day
the blackbird suspended on the eaves
to untangle the mystery

III

The bedroom and the bedsheets
without clothes
from the bay window, the marine wind
incessantly brings
that taste of salt

IV

The seagulls are up
singing and singing and singing
amulets of good luck
they come from the fields
to die in the sea

V

The clouds make occult
the mid morning light
colorless roof tiles
the wind picks up
because down in the sunken garden
the Camellia tree oscillates,
reverberates

VI

At lunch
the courtyard covers us
the jug of water
plates, salad
which we eat
without knowing

VII

We swim towards the Pier
limpid green blue
and the feet touching
the depth of the abyss
the town over there
to shed yourself
amid suspended things

VIII

Vertical sun
bathers in colors
bawling kids
and the solid seabird
towards the vertiginous blue
you fell sleep

IX

Towards the afternoon we undid
the bag full of sand and stones
the wet towel
hanging from the door
dying slowly

X

The sky explodes in pink
crisscrossed with swallows
while the light is taking us
bit by bit

XI

After dinner
we retreat to the darkness of the house
the lamps are lit
marking the rhythm
we embrace for heat
so that we may be devoured by sleep

XII

In the tranquility
the moon bathes our library
the chairs immobile
and on the carpets
the forms of our words lie reflected

Genealogías

 

 

                                                                                                                         a J.L. Borges

 

Buscando por Internet
me encuentro que Boix, alcurniado y antiguo de Cataluña
es originario de Francia
con casa solar en la ciudad de Pau
Mossén Jaime Febrercita
narra en sus canciones de trovadores
que el valiente caballero
Pedro Boix
asistió a la guerra con los demás templarios
tomó el apellido de su divisa
que era un boj verde
sobre campo de plata
Los moros se intimidaban
al ver sus armas
porque les hizo muchos daños
en todos los lugares de la serranía de Binroma
en Alcalá de Gisbert
y en Canet
Sus descendientes fundaron
diversas casas y solares
en todo el principado de Cataluña
uno de los mas antiguos
el que vivió en el valle de Vallfogona
en la bella Puigcerdá, en Gerona
Descendiente de dicho caballero templario, Pedro Boix
fue Bernardo Boix
que pasó a Mallorca a principios del siglo XV
casó en Palma de Mallorca con doña Juana Serralta
y procreó a Andrés Boix
que fue ciudadano militar de Mallorca
prestando grandes servicios al rey don Juan de Aragón
que le premió
haciéndole donación perpetua
de una tercera parte de las escribanías
de aquella real audiencia
con todos sus emolumentos
en virtud del real privilegio de 21 de mayo de 1467
Fue su hijo y sucesor Bartolomé Boix
quien tomó el partido del emperador Carlos V
y se distinguió en la defensa
del real palacio de Mallorca
cuando los amotinados intentaron asaltarlo
acabando en él el apellido
y con el deseo de que éste se conservase
otorgó testamento el 8 de julio de 1529
ante el notario Ramón Llull
nombrando heredero
de todos sus bienes
y del señorío de las escribanías
a su amigo Nicolás Berard y Palau
pero con la precisa condición
de que él y todos sus sucesores
hubiesen de anteponer el apellido de Boix al de Berard
y usar las armas de aquel con preferencia a las de éste
El bisabuelo Boix llegó a Argentina en un barco sin nombre
venía pensando en el Nuevo Mundo
y en los amuletos de la buena suerte
Yo nací años más tarde en la ciudad templada de Quilmes
suburbio del sur de Buenos Aires
donde invadieron los ingleses
y los indios armaron ranchos
de barro y camalotes

Esta historia tan mía

 

 
En la biografía
de mi vida
diré cosas como
sin poder confesarlo
morí tan solo
la vida que me fue indiferente
el libro
tendrá hojas
amarillentas
como si hubiera sido escrito
en otro siglo
lo repartiré entre desconocidos
para que crean que estoy loco
pondré un puesto
en el mercado de los sábados
y leeré página por página
aunque nadie me escuche
en la autobiografía
de esta, mi vida
contaré que días antes de su muerte
mamá me dijo: “Recen por mí”
Y yo le hice caso
y como loco le hablé a los objetos
del más allá
y una noche de verano y luna llena
la vi dormir
tan quieta
blanca transparente
en la habitación de mis hermanas
le pedí que se quedara
pero la oscuridad se la llevó
sin importarle
El libro de mi historia
hablará del pueblo de mi infancia
del calor de diciembre
del jazmín del país
en racimos semi-abiertos
las calles con olor a mojado
y el campo con vacas blanco y negro
que veíamos
desde la ventana del auto
Y cuando se agote la autobiografía
me dedicaré a plantar
árboles frutales
para que la simetría
de lo verde
me transforme
en jardín
exótico
de los trópicos

Asteroidea

 

Esta tarde
bajamos
a la playa
y descubrimos
decenas
de estrellas de mar
naufragadas
nos dio pena tanto desperdicio
de vida
y las fuimos
devolviendo
una por una
a la oscuridad del agua
a algunas
les faltaban
una, dos extremidades
otras se secaban
sin poder evitarlo
las gaviotas
se las iban llevando
semi-vivas
las arrojamos por el aire
hasta verlas hundirse
allá dentro
ojalá les de tiempo
para que la marea suba
y se vayan bien adentro
a poblar el Canal de la Mancha
donde parecen encenderse
cada vez
que las recuerdo

Simetría lateral

 

Al observar el rosal
planta trepadora
los tallos rojos de este año
tanta flor y nos trajo
hojas de un verde
profundo
inusitado
los pulgones
prendidos
agolpados
succionando energía
las moscas se detienen
de a una
para cuando la luz que atrape
los bichos desparejos
pero igual
las ramas se dividen
simetría lateral
y toda la planta que avanza
por esa pared
claroscuro
de pocitos
agrietada
decía que al observar la rosa
noto que me alcanza
crece
cada año
se expande
respira
la veo
formar
el entramado
del tapiz medieval
en el jardincito de atrás
la planta se alarga
trepa
se choca con otras
entrecruza
con los días
que acortan la marcha
y seguirá
allí
para cuando nos hayamos ya ido
la compré en el vivero
abandonado
de Walmer
lo admito: me atrajo
el color casi amarillo
crema espesa
“crece rápido”
me dijo el jardinero de Dover
“pero perfume le falta”
y allí va
en su único objetivo, preciso
indiferente a mí
de multiplicarse
por la medianera
dividirse
llenando más rápido
el tiempo
que me falta
verla crecer
la dirección no importa
diría nuevamente
que observar a la rosa
se parece
-lo juro-
a presenciar el universo
desde el centro mismo
de su pulsión
incandescente

kent

Inhalación

 

 

en el mar era el único
que arriesgaba
verdor
una toalla
zapatillas a la espera
las niñas gritaban
y en el agua
el momento
justo
como suspendido
respirar adentro
yo nadaba
entre las algas

Barco de inmigrantes

A Diana Bellessi

El barco que me trajo
había perdido el rumbo
y en lugar
de detenerse
en cada puerto
con faro
como estaba
acordado
cuidadosamente
siguió marcha
por los océanos
desparejos
hacia la tormenta
pasajeros desolados
primera clase
cada vez
más inquietos
ellos
preguntaron
incómodos
el destino
asegurado
la instancia del sueño
desde la cubierta, yo
detenido en el tiempo
miraba las gaviotas
comerse los deshechos
como suspendido del cielo
en la inmensidad
sin horizonte
la gente que amagaba
a despegarse del intento
y el viaje siguió
por arte de magia
sin que estuviera acordado
pero nadie se bajó
porque el ritmo lo marcaba
la tripulación
estática
hasta mi Tía Gracia nació a bordo
y el abuelo Raúl piloteaba
capitán, eslora
camarotes
ensenada
el bisabuelo Ramón y María la siciliana
los inmigrantes
del barco que me trajo
no se detuvieron en ninguna parte
y aquí estoy
como perdido
en este laberinto
de profundidades
que desarmo
con los dedos de esta mano

Archipiélago

 

Tenía siete años
cuando la maestra
desplegó el mapa
para que todos
viéramos
Las Malvinas argentinas
y yo tan pequeño
imaginé aquellos islotes
como animales
salvajes
como perros nadadores
ante esa inmensidad
entre todo el celeste
oceánico
tan chiquitas
las islas
perdidas
una guerra
que vimos
en familia
por la televisión Hitachi
de 22 pulgadas
a todo color
iluminando el comedor
y los sillones de caña
soldaditos de plomo
por el paisaje helado
caían las bombas
se hundían los barcos
nosotros jugábamos
a la batalla
inanimada
de los bandos
opuestos
bajo la sombra de los gomeros
sin flor
Las Malvinas argentinas
y cerca de casa
los vecinos
armaron
el muñeco
Dama de Hierro
de papel lo llenaron
paja seca
con zapatos viejos
tacos altos
y botones cosidos
en la cabeza
llevaba cartera
pezpunteada
atada a un palo
para que quedara así
tan imponente
pero igual
el fuego
terminó consumiendo
rápido
a la efigie
Thatcher
y bailamos los niños
haciendo ronda
mientras los soldados caían
por el camino a Puerto Stanley
destellos en el cielo
herido
la batalla
Pradera del ganso
el general que anunciaba
Estamos ganando
pero los muertos
se nos venían
encima
como desenterrando verguenza
y para cuando terminó
el engaño
la pantalla anunciaba
Argies
go home
nadie ganó
todos perdimos
y del Atlántico Sur
no volvieron
parece mentira
yo tenía siete años
y aún recuerdo
ese abril helado
chocolatines en caja
que enviamos
a las islas
para que el frío
no terminara
por congelar
esa desidia
del espanto

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